SEGUIMIENTO DEL PACIENTE SOMETIDO A CIRUGÍA BARIÁTRICA

 

La Cirugía de la Obesidad se inició en nuestro Hospital en el año 1999. Desde entonces se ha evolucionado en el manejo multidisciplinar del paciente, en aspectos técnicos de la intervención, en la evolución perioperatoria y en el seguimiento a largo plazo. En la actualidad consideramos el bypass gástrico por laparoscopia la técnica de elección para el paciente con obesidad mórbida.

 

Los objetivos fundamentales de la cirugía bariátrica son:

1.- Disminución del peso corporal

2.- Resolución o mejoría de las comorbilidades

3.- Mejoría de la calidad de vida y bienestar social

 

La evolución postoperatoria debe establecerse mediante parámetros objetivos que consideren estos aspectos:

1.- Evolución del peso corporal. Se basa en mediciones de IMC; porcentaje de pérdida de peso; porcentaje de pérdida de sobrepeso e IMC perdido; circunferencia de brazo y cintura. Además se recomienda  al paciente un registro semanal de peso en los primeros meses tras la intervención.

2.- Evaluación y seguimiento de comorbilidades. La pluripatología del paciente obeso demanda una atención integrada y continuada por parte del personal médico: control de la hipertensión, diabetes, SAOS, asma, insuficiencia venosa, artropatía, alteraciones emocionales y psíquicas, infertilidad…. Es necesario un registro periódico del grado de mejoría física del paciente basándonos en una adecuada anamnesis, toma de constantes, exploración física y necesidad de medicación para controlar la enfermedad.

3.- Evaluación de calidad de vida. Tras la cirugía, en cada revisión es indispensable conocer el estado físico y emocional del paciente: la percepción general de salud, su capacidad funcional y vital, su rol social, emocional y laboral.

 Se utilizan escalas y cuestionarios, los mas utilizados: BAROS, Moorehead-Ardelt, SF-36, GIQLI.

4.- Hábitos dietéticos. El aprendizaje y mantenimiento de una dieta hipocalórica y saludable es la base de la eficacia a largo plazo de la cirugía de la obesidad. Es importantísimo que el paciente reconozca la necesidad del cambio de su estilo de vida y de sus hábitos alimentarios. Durante los primeros meses tras la cirugía el paciente probablemente describa síntomas de intolerancia a ciertos alimentos, sobre todo carnes rojas, arroz, pan, leche, legumbres y verduras, afectando a su calidad de vida. La presencia de naúseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, meteorismo, reflujo pueden limitar el ingreso adecuado de nutrientes y secundariamente producir malnutrición y déficit de vitaminas y oligoelementos.

5.- Ejercicio físico y rehabilitación. Debemos promover la actividad física y programar el ejercicio físico específico para cada paciente. Los centros sanitarios son los responsables de disponer los medios necesarios para la rehabilitación funcional en caso necesario.

 

Manejo dietético y tratamiento postquirúrgico

Se considera fundamental para el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo y evitar complicaciones. El objetivo global es adaptar al paciente a los cambios producidos en el tracto digestivo, asimilando progresivamente dietas de bajo contenido calórico que aporten al menos 0.8-1 g proteinas/Kg de peso ideal/día, alcanzando las necesidades diarias recomendadas de vitaminas y oligoelementos.

Se divide en 4 fases:

Fase 1 .Duración: 2-4 semanas postcirugía. Es una dieta líquida a base de infusiones sin azucar, caldos desgrasados, zumos de frutas licuados, suplemento dietético (fórmula líquida hipocalórica e hiperproteica o módulos de proteinas en polvo disueltas en líquidos). Objetivo: hidratar al paciente, evitar pérdida de masa magra, aportar vitaminas y minerales. Tratamiento asociado: inhibidor de bomba de protones, vitamina B12 1000 ug/mes intramuscular; preparado polivitamínico y mineral (2 cp/día), sales cálcicas con vitamina D (1000-1200 mg + 400-800 UI /día). Se prescribirá  preparado que contenga hierro si se objetiva anemia ferropénica.

Fase 2A. Duración: 2 semanas. Es una dieta de textura semilíquida, se introducen lácteos y derivados, caldo de verduras, sopa de pasta, manteniendo el suplemento proteico. Se mantiene el tratamiento médico excepto el  IBP.

Fase 2B. Duración: 1-3 semanas. Es una dieta de textura pastosa, en forma de crema o puré. Se introduce carnes blancas, jamón york, pescado blanco, legumbres, verduras no filamentosas y cereales. Se mantiene suplemento nutricional y tratamiento pautado previamente.

Fase 3. Duración: variable. Es una dieta de consistencia blanda. El objetivo es introducir alimentos de textura mas consistente. Se valorará el mantenimiento de suplemento dietético si el aporte proteico es insuficiente. Se mantiene el tratamiento previo.

Fase 4. Se introducen alimentos sólidos. Se recomiendan 5-6 comidas diarias de bajo volumen. Es una dieta de mantenimiento, hipocalórica y equilibrada, adaptada a las necesidades del paciente, libre “pero con restricciones”, evitando el consumo de azucares simples, bebidas azucaradas, carbonatadas, alcohólicas y que contengan cafeína. Se limitara el aporte de grasa a 20-30 gramos diarios. Se valora la necesidad de mantener el tratamiento con hierro, manteniendo a largo plazo el preparado de calcio y vitamina D; Vitamina B12 intramuscular según necesidades, complejo polivitamínico y mineral.

 

Programación y manejo en consulta del paciente sometido a cirugía bariátrica

De manera resumida el objetivo de las revisiones es: Objetivar el éxito del tratamiento realizado y la mejoría de las comorbilidades. Detectar complicaciones tardías secundarias a la cirugía, signos de déficit de macro y micronutrientes por una dieta inadecuada, malabsorción o intolerancia digestiva. Promover hábitos dietéticos saludables y ejercicio físico.

Insistir en el cumplimiento de la dieta recomendada y en el tratamiento preescrito “de por vida”.

Prohibir el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas.

Detectar alteraciones de la conducta alimentaria, sobreingesta, ingesta compulsiva, ansiedad y depresión. En estos casos y en pacientes con antecedentes de: problemas socioeconómicos graves, alteración de la personalidad y conducta, retraso mental, historia de depresión, ansiedad, bulimia, abuso de alcohol y drogas se programará la atención continuada por psicólogos clínicos y psiquiatras. Es de destacar el beneficio de la participación en talleres de apoyo grupal en pacientes sometidos a cirugía bariátrica.

Como practica habitual se determinaran: Tensión arterial; parámetros antropométricos: Peso, IMC, porcentaje de sobrepeso perdido (PSP), parámetros bioquímicos: Bioquímica con proteinograma, hemograma y fórmula, coagulación, determinación de vitamina B12 y ácido fólico, 25-OH vitamina D, ferrocinética en caso de detectar anemia. Hb1Ac y control glucémico en caso de Diabetes o intolerancia a los HC. Solicitar determinación de densitometría ósea periódicas (DXA) y PTHi si existe alteración del metabolismo fosofocálcico y osteopenia previa o tras la cirugía.

No hay que olvidarse de la realización de cuestionarios para la detección de cambio de hábitos dietéticos y conductas y para la evaluación de la calidad de vida.

Hay que tener en cuenta la colaboración del equipo quirúrgico con los cirujanos plásticos, tras la estabilización del peso es frecuente que el paciente demande reparación quirúrgica de los colgajos cutáneos.

Se recomendará evitar el embarazo hasta 18 meses tras  la Cirugía.

 

Tabla 1 Programación de revisiones tras la cirugía bariátrica

 

 

Visita consulta

 

Cirugía

Endocrino

Dietista

Evaluación

Fïsica

Control

Analítico

 

DXA

 

1 mes

Si

Si

Si

Si

No

2 meses

Si

Si

Si

No

No

3 meses

Si

Si

Si

Si

No

6 meses

No

Si

Si

Si

No

9 meses

No

Si

Si

No

No

1 año

Si

Si

Si

Si

Si

18 meses

No

Si

Si

Si

No

2 años

Si

Si

Si

Si

Si

30 meses

No

Si

Si

Si

No

3 años

Si

Si

Si

Si

Si

 

Conclusiones

Un tratamiento quirúrgico adecuado no garantiza el pronóstico favorable a largo plazo, es necesario un manejo multidisciplinar para conseguir una pérdida de peso adecuada y mantenida en el tiempo. El paciente debe conocer y estar preparado para afrontar las complicaciones potenciales de la intervención, debe aprender a adaptar su dieta y a controlar sus impulsos mediante estrategias y apoyo especializado.

Es importante el seguimiento tras la cirugía para que el paciente sea capaz de mantener la pérdida de peso y consecuentemente el control de las comorbilidades.

 

Santiago Rodeiro Marta

Servicio de Endocrinología y Nutrición. Complejo Hospitalario de Pontevedra